El ojo blindado
Fórmula 1 en Malasia: un fallo de software, 22 monoplazas y demasiadas preguntas…
Artículo de investigación técnica y opinión, que pretende dejar establecidas las suspicacias de la versión oficial sobre lo ocurrido en Malasia.

Lo ocurrido en Malasia es extraordinario. Varios coches dejaron de responder al acelerador, se suspendió la largada y la FIA «distribuyó en tiempo récord» una actualización de software para los 22 autos.
¿Cuántos coches fueron realmente afectados? ¿El resto estaba en riesgo?
¿Es posible corregirlo en 20 minutos? ¿Qué riesgos implicaba?
¿Era necesario intervenir? ¿Era correcto intervenir?
Vamos por partes.
Un poco de contexto necesario para entender la cuestión
En la mayoría de los procesos de desarrollo, desde automóviles hasta software, se sigue una serie de pasos que podemos resumir en: investigación y análisis, definiciones, desarrollo y pruebas (homologación). Se itera en ese ciclo hasta alcanzar un resultado aceptable. Según el problema a resolver, puede demorar desde horas hasta meses.
Ahora bien, este ciclo puede acortarse considerablemente si la situación lo justifica. Se evalúan principalmente tres factores: necesidad, dificultad y riesgo.
¿Cómo es esto técnicamente posible?
Los sistemas complejos y críticos, como los de la FIA, cuentan con herramientas de monitoreo, control y diagnóstico en caliente, es decir, mientras dichos sistemas se encuentran en funcionamiento, exponen datos y dejan registros de funcionamiento y errores. Esto permite determinar rápidamente qué falló, por qué y cómo.
Si imaginamos una fábrica, con sus líneas de producción, podemos imaginar una sala llena de indicadores de temperatura y presión entre otras cosas, que permiten o, evitar un problema, o entender de manera rápida qué está ocurriendo.
Ahora bien, no podemos ignorar el riesgo de introducir un arreglo desarrollado y distribuido en apenas 20 minutos, cuando los ciclos habituales de análisis, implementación y pruebas suelen requerir bastante más tiempo.
Y aparece una nueva pregunta:
¿Y si fallaba?
Se completa la actualización, los monoplazas salen a la vuelta de formación y, por culpa de la propia actualización, varios o todos comienzan a fallar.
Nueva suspensión del inicio de carrera, nuevo llamado a boxes para reinstalar la versión anterior del software, nuevo intento de largada…
Un papelón mundial.
Por eso, no alcanza con preguntarnos si era posible solucionar el problema. También importa ¿qué riesgos se asumieron? y ¿qué hubiera ocurrido si la solución fallaba?
¿Qué ocurrió realmente en Malasia?
¿Cómo encaja el contexto mencionado con lo ocurrido en Malasia?
Según la FIA:
Diagnóstico: una combinación de bajas velocidades, lluvia y restricciones de energía provocó un fallo en el software de gestión de potencia de los monoplazas, colocando a los coches en un modo de contingencia, con limitaciones en RPM, velocidad y uso de energía. Lo que vimos en pista fueron coches que, repentinamente, circulaban a apenas 35 km/h.
Solución crítica implementada: se eliminaron determinadas restricciones de energía y controles para evitar que los coches, bajo esas condiciones, volvieran a entrar en el estado problemático que se produjo durante el primer intento.
Este es el límite de lo que conocemos a partir de las explicaciones oficiales.
Ah, y anunciaron que harán «una investigación», de la cual no espero que nos hagan llegar las conclusiones. Aunque, dado el tamaño del bochorno, deberían.
Ahora, los antecedentes de la FIA, nos obligan a indagar…
¿Cuántos autos fallaron realmente?
Aquí empieza mi principal cuestionamiento.
Según la FIA, «varios». Según algunos medios, fueron cuatro; según otros, alrededor de diez. Estos últimos números se basarían en declaraciones de pilotos. Pero los síntomas descriptos no coinciden en todos los casos y muchos ni siquiera parecen críticos.
Las telemetrías y las cámaras onboard de las vueltas de formación previas a la largada fallida, ya no están disponibles…, por lo que no podemos realizar un análisis independiente.
Sin embargo, al mirar las imágenes de la transmisión general, hay algo interesante: varios monoplazas que circulaban lentos, comenzaron a sobrepasar a otro que seguía con problemas, aparentemente tras recibir autorización de dirección de carrera.
Por eso, la cantidad real de autos afectados sigue siendo una incógnita.
Y hay una diferencia fundamental entre los coches que efectivamente fallaron, aquellos que simplemente quedaron demorados detrás de otros y los que realmente estaban expuestos al mismo riesgo.
Esta distinción nos lleva a cuatro escenarios.
Cuatro escenarios, cuatro conclusiones
A) El problema podía afectar a los 22 monoplazas
El diagnóstico evidencia un problema crítico, con un enorme potencial de generar fallas en la totalidad de los monoplazas.
En ese caso, la intervención estaba justificada. Si además consiguieron diagnosticarlo y solucionarlo en menos de una hora, hay que aplaudir de pie al equipo técnico.
B) Solamente 10 autos estaban expuestos al problema
Y el problema estaba relacionado con particularidades de su hardware o configuración.
La cuestión empieza a complicarse.
¿Queremos una carrera con apenas 12 participantes? Ya es algo muy personal.
Y estamos entrando en criterios deportivos y comerciales, no exclusivamente técnicos.
C) Solamente cuatro autos podían sufrir el fallo
¿Falló tu auto? Qué pena, hermano. Te tocó a vos. Es parte de la competición.
Si el defecto realmente estuviera limitado a cuatro monoplazas y no existiera un riesgo general de seguridad, ¿por qué modificar los 22?
Mucho menos con una actualización sin pruebas exhaustivas, arriesgándonos a que termine fallando algún auto que funcionaba perfectamente.
En este escenario, no encuentro justificación alguna.
D) ¿Se aprovechó la situación para garantizar que VER y HAM pudieran largar?
Este sería el escenario más grave.
No tengo pruebas de una maniobra deliberada. Tampoco pretendo presentar esta sospecha como un hecho.
Pero hay que dejar algo en claro: una cosa es que existan problemas técnicos y otra muy distinta es que todas las decisiones posteriores hayan sido necesariamente correctas o que no hayan podido beneficiar deliberadamente a determinados pilotos.
Con el historial de decisiones controvertidas de la maFIA, no voy a aceptar su información sin cuestionarla, ni voy a dejar de exigir que la amplíen y proporcionen los detalles.
Mientras tanto, no solo me permito tener mis sospechas, sino también divulgarlas.
Y esto nos lleva a otra coincidencia interesante.
McLaren, Mercedes y el software de la FIA
La unidad electrónica estándar utilizada por todos los monoplazas es suministrada por Motion Applied, anteriormente McLaren Applied.
La empresa perteneció al grupo McLaren, pero fue vendida en 2021 y actualmente funciona de manera independiente de McLaren Racing.
Ahora bien, tenemos cuatro escuderías motorizadas por Mercedes: Mercedes, McLaren, Williams y Alpine. Ocho monoplazas.
Casualmente ningún coche motorizado por Mercedes sufrió este inconveniente…
No podemos realizar ninguna afirmación concreta acerca de esta posible coincidencia; sería irresponsable. Pero, por lo menos, creo que conviene poner un ojo aquí de ahora en más.
Conclusión
No dudo que la FIA disponga de recursos técnicos suficientes para resolver una contingencia de software en pocos minutos.
Cuestiono, si realmente hubo un problema grave y general de software, si realmente existía la necesidad de intervenir sobre los 22 monoplazas, qué riesgos se asumieron y bajo qué criterios se tomó esa decisión.
Si el escenario era A, felicito a los ingenieros.
Si era B, quiero explicaciones.
Si era C, me parece un atropello deportivo.
Y si fuera D, estaríamos hablando de algo muchísimo más grave.
Mientras tanto, tenemos una explicación oficial que todavía deja demasiadas preguntas abiertas.
Y una supuesta investigación en curso, de la cual no espero datos, sino algún relato.
