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El ojo blindado

Franco es fuego. Pero la F1 todavía solo ve chispa.

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Análisis y crítica de un artículo de la F1, que terminó siendo una crónica de cómo la F1 elogia a Franco, pero evita terminar de legitimarlo.

Informe de David Perogil: https://davidperogil.com/2026/05/10/la-f1-oficial-uk-demerita-todos-los-logros-de-colapinto-y-apunta-a-que-habia-perdido-su-chispa/


La FIA decidió «homenajear» (interpéntense las comillas) el momento actual de Franco Colapinto con una nota cargada de los típicos elementos subjetivos que los caracterizan a la hora de escribir sobre nuestros héroes hispanos y latinoamericanos.

Vamos por partes. La primera pieza: el titular.

«TREMAYNE: Miami proved Argentina’s new hope Colapinto has rediscovered his mojo»
(David Tremayne)

“TREMAYNE: Miami demostró que la nueva esperanza argentina, Colapinto, ha recuperado su chispa.”

Increíble que tenga que atender dos cuestiones solo en las primeras 12 palabras.

Esperanza.
Franco no es esperanza para los argentinos. Lo fue cuando debutó en Italia; dejó de serlo cuando hizo sus primeros puntos en su 2da carrera, Bakú. Franco ya no era esperanza: era una realidad tangible que empezaba a despertar multitudes (ya lo hacía en F2). Lo subjetivo de esta palabra busca establecer la idea de un piloto aún no consolidado.

Chispa.
Uf, esta sí es brava. “Recuperar la chispa”. Franco no puede perder ninguna chispa, porque Franco es la chispa. La chispa que enciende multitudes batiendo un récord de convocatoria en la F1. La chispa que se subió a un Williams, con escasa preparación previa, asumiendo la tarea que tuvo que gestar toda su vida: aprovechar posiblemente su única oportunidad de demostrar su valía. La chispa que generó una cesión de derechos por 20 millones de dólares con tan solo 9 carreras. La chispa que asumió la difícil tarea de pilotar un monoplaza con una deuda técnica arrastrada por más de 10 años en su motor, por 2 años en su chasis y ciclística. La chispa que le plantó defensas épicas a Magnussen, a Hamilton, a Sainz, Antonelli, entre otros. La chispa que lo llevó a sobrepasar a su compañero, contra las órdenes de su equipo. Luego se puede discutir si eso estuvo bien o no, pero no podemos negar ese fuego que lleva dentro. De hecho, me corrijo: Franco no es la chispa. Franco ya es fuego. No sigo porque este párrafo podría ser eterno.

Estas «técnicas literarias» («framing», presuposición, anclaje narrativo; consiste en tratar de setear el marco mental con el que el lector va a interpretar la nota). El efecto de esto instala la idea de una situación de derrota para Franco en el 2025.
Lo hacen sin atender la información objetiva: Franco entró tarde al campeonato, falta de conocimiento y preparación con el A525, un auto complicado con un motor muy inferior, profundos cambios internos en el equipo, contexto político complejo (Oakes), y un largo etc.
El «arte» de transferir un contexto institucional y técnico desfavorable y complejo a la espalda de un piloto latino.

Si quedan dudas, el subtítulo lo remata.

«After a dip in 2025, Franco Colapinto has found his groove again – and the F1 buzz is well and truly back among Argentinian F1 fans»
“Después de un bajón en 2025, Franco Colapinto volvió a encontrar su ritmo, y la emoción por la F1 está definitivamente de regreso entre los fanáticos argentinos de la Fórmula 1.”

No, Sr. David Tremayne, no regresó ninguna emoción, porque nunca la perdimos. Disfrutamos cada minuto del 2025 de Franco. Por favor, no hable por mi pueblo sin consultarnos.

Seguimos.

«You’re 22-years-old, racing in F1 for Alpine, and an estimated 600,000 people in your home country have turned out to cheer you as your team stages a demonstration for a nation which, many, many years ago, took Grand Prix victories for granted thanks to the legendary Juan Manuel Fangio.
No wonder Franco Colapinto was buzzing when he recently arrived in Miami, and then went on to out-qualify Alpine teammate Pierre Gasly and finish seventh after an excellent drive for which (turning a blind eye to a first lap ‘rub’ with Lewis Hamilton) I awarded him 10 points.
It’s not been an easy graduation for the youngster from Pilar, in the north of Buenos Aires, where he was born to an Italian father and Ukrainian mother on May 27th, 2003.»

“Tenés 22 años, corrés en la F1 para Alpine F1 Team, y se estima que 600.000 personas en tu país salieron a alentarte mientras tu equipo organizaba una exhibición para una nación que, hace muchísimos años, daba por sentadas las victorias en grandes premios gracias al legendario Juan Manuel Fangio.
No es de extrañar que Franco Colapinto estuviera eufórico cuando llegó recientemente a Miami, y luego superara en clasificación a su compañero de equipo en Alpine, Pierre Gasly, para terminar séptimo tras una excelente carrera por la cual (haciendo la vista gorda ante un ‘toque’ en la primera vuelta con Lewis Hamilton) le otorgué 10 puntos.
No ha sido una adaptación sencilla para el joven de Pilar, al norte de Buenos Aires, donde nació el 27 de mayo de 2003, hijo de un padre italiano y una madre ucraniana.”

Parece que Franco es argentino, pero sus logros son «europeos». Analicemos la línea de conceptos. Venimos de «600 mil personas», «fervor argentino», «Fangio», «orgullo nacional», «fenómeno popular», y de golpe pasamos a «hijo de un padre italiano y una madre ucraniana». No puede no llamarme la atención la ubicación de ese párrafo. El párrafo que habla de sus orígenes es tan antinatural en ese texto, que parece un «remiendo», una inserción al final de la edición, porque básicamente no tiene relación alguna con la información. No aporta nada, no es relevante para sus logros en Miami o su convocatoria al Road Show.

Dudé en escribir esto que sigue, porque siento que puedo estar faltando el respeto al hablar en nombre de otros. Pero resulta que yo también soy 3ra generación en Argentina, con raíces rusas, italianas, bielorrusas y francesas. Respeto y abrazo mis orígenes. Pero tengo claro que culturalmente soy argentino, así como lo demuestra Franco en cada oportunidad que tiene. Sr. David Tremayne, los padres de Franco son argentinos. Y Franco culturalmente es bien argentino. Lo reconozco en cada cosa que dice y hace, por sobre todo en esa capacidad de hacer mucho con muy poco, que aprendemos a la fuerza en esta región del mundo. La información está muy a la mano; cuesta mucho no leerlo como una simple imprecisión. Merece la pregunta: ¿por qué está ahí?

Remata mencionando que lo evaluó con 10 puntos, pero que tuvo que hacer la vista gorda por el toque con Lewis. David, sos periodista acreditado de la F1. Suponiendo que tenes dudas con respecto a las responsabilidades… ¿Hablaste con Lewis? ¿Al menos con su manager? ¿O con alguien de prensa de Ferrari? Vamos…

«But Miami was a sign that he is settling in now with the team to which he switched for 2025, and came just after he was accused of triggering the 50g shunt that Ollie Bearman suffered in the Japanese Grand Prix.»
«Pero Miami fue una señal de que ahora se está asentando en el equipo al que se cambió para 2025, y llegó justo después de que fuera acusado de provocar el choque de 50G que sufrió Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón.»

Suma y sigue. Seguimos con el framing. La mención del accidente de Bearman no hace ningún aporte técnico al análisis del rendimiento de Franco en Miami. También merece la pregunta: ¿por qué hace esa mención?

«The nation had to wait another 18 years before Carlos Reutemann burst on to the scene, taking pole position on his official debut for Bernie Ecclestone’s Brabham team in Argentina in 1972 … From scintillating performance in practice, he faded dramatically in the race and lost out to Nelson Piquet.»

“La nación tuvo que esperar otros 18 años hasta que Carlos Reutemann irrumpiera en escena, logrando la pole position en su debut oficial con el equipo Brabham de Bernie Ecclestone en Argentina en 1972… Después de actuaciones deslumbrantes en las prácticas, se desinfló drásticamente en la carrera y terminó perdiendo frente a Nelson Piquet.»

Ya que estamos, lo atacamos a Reutemann. Son ya cuántos años que conocemos la verdad detrás de esa carrera. ¿Cómo hacemos para llamar a esto periodismo?

Voy a frenar acá el análisis párrafo por párrafo, ya que es más de lo mismo: elogios, pero tratando de controlar el marco interpretativo, entrelazando menciones de incidentes, limitaciones, sospechas, etc. Olvidándose por completo de que es lo más natural del mundo en un piloto surgente, que en el 2027 correrá su 4ta temporada aún con, por lo menos, 2 pistas sin conocer.

Conclusión

El común denominador de la nota es elevar a Franco como figura popular, pero cuidándose de elevar a Franco como un piloto consolidado.
Romantiza la figura de Franco, el folclore que lo rodea, la emoción que genera. Pero luego evita legitimar a Franco como un deportista de alta performance con el potencial de llegar hasta lo más alto.

La nota elogia, pero advierte constantemente (elogios condicionados). Detrás de cada elogio aparece una sospecha, una advertencia, una limitación, algún accidente descontextualizado.

El arquetipo mediático del «latino emocional». Algo a lo que ya estamos acostumbrados. Ya tuvimos que aguantar mucho a Marko diciendo cosas de este estilo sobre Checo. El artículo habla muy cómodamente de conceptos como pasión, masas, épica, euforia, temperamento e instinto, pero lo hace de manera muy incómoda cuando debe mencionar método, capacidad técnica, inteligencia o disciplina.

La nota busca poner a Franco primero como personaje mediático y luego, en 2do lugar, como un profesional del deporte motor: el argentino carismático, el chico atractivo, parecido a Senna. Habla constantemente de cuestiones de «aura» y muy poco de cuestiones de pilotaje.

También busca constantemente transmutar problemas institucionales de Alpine 2025 en estados emocionales o errores del piloto.

Saludos.
Jorge Mancinelli.

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