Pasion F1
GP de Canada

El Gran Premio de Canadá dejó una de las carreras más entretenidas y emocionalmente intensas de la temporada 2026. Montréal volvió a demostrar por qué el Circuit Gilles Villeneuve sigue siendo uno de los escenarios más espectaculares de toda la Fórmula 1: muros cercanos, errores constantes, adelantamientos agresivos y tensión estratégica desde la primera hasta la última vuelta.
La victoria de Kimi Antonelli fue ampliamente celebrada por gran parte de la prensa y el paddock, aunque también abrió un razonable debate dentro de los aficionados. Mientras algunos medios intentan consolidarlo como la nueva gran figura de Mercedez y de la Fórmula 1, otros consideran evidente el enorme respaldo estratégico y mediático que recibe por parte de su escudería. Incluso en Canadá, bajo presión, Antonelli cometió varios errores garrafales, llegó a salirse de pista en más de una ocasión ademas de las constantes quejas por radio, esto deja dudas sobre si realmente está preparado para cargar con el peso de ser presentado como el nuevo referente absoluto de la categoría.
A las claras, muchos elementos indican —o al menos así se percibe desde fuera— que existe un desplazamiento premeditado contra George Russell. Resulta difícil ignorar que durante los años más complicados y de menor rendimiento de Mercedez fue precisamente Russell quien sostuvo competitivamente al equipo, cargando con la responsabilidad deportiva y manteniéndolo a flote frente a una etapa extremadamente difícil, esto, como que molesta recordarlo. Ahora, cuando Mercedez vuelve a florecer, pareciera ser el único piloto de la escudería que constantemente queda en desventaja.
La sensación de injusticia es inevitable y, para muchos aficionados, poco comprensible. En lo personal, cuesta creer que dentro de Mercedez existan casualidades. En un deporte de élite extrema como la Fórmula 1, absolutamente nada se deja al azar. Así como cada vuelta es monitoreada al milisegundo y cada estrategia se calcula con precisión quirúrgica, de igual forma la preparación y confiabilidad de cada monoplaza pasa por uno de los niveles de supervisión técnica más exigentes del deporte mundial.
Sin embargo, no todo fue positivo en Canadá. Persisten las enormes dudas sobre el reglamento híbrido 2026, especialmente por el exceso de gestión energética y la pérdida de agresividad en algunos momentos de carrera. Muchos pilotos continúan cuestionando el comportamiento irregular de los autos y la dependencia extrema de software y recuperación energética.
A eso se suman los problemas mecánicos que siguen golpeando la fiabilidad de esta nueva era técnica. La mala fortuna volvió a perseguir a Sergio “Checo” Pérez cuando su Cadillac sufrió una falla mecánica en la suspensión delantera derecha, dejándolo fuera de competencia y privando a los aficionados de seguir observando el rendimiento del piloto mexicano en un circuito donde las condiciones exigían máxima precisión, ademas, del acelerado avance de esta escuderia en su primera temporada.
Y como suele ocurrir en la Fórmula 1 moderna, tampoco faltaron las críticas hacia la FIA, de nuevo la FIA. Una parte importante de aficionados y analistas volvió a cuestionar la inconsistencia de ciertos criterios disciplinarios y deportivos, fortaleciendo aun mas la percepción de que los pilotos hispanos reciben un trato mucho más severo mientras otros parecen navegar la categoría con mayor permisividad.
Canadá entregó espectáculo, drama y emoción, pero también dejó abiertas muchas interrogantes sobre el futuro técnico y deportivo de la Fórmula 1.
José R Coll
